1. En una cazuela grande, echar un buen chorro de aceite de oliva y dejar que se caliente. Mientras, salpimentar el pollo, enharinar y dorar por tandas en la cazuela. Cuando esté bien dorado por todos lados, retirar y reservar.
2. Picar la cebolla y el ajo en trozos muy finos y ponlos en la cazuela, quitando antes el exceso de aceite. Dejar que se cocinen a fuego bajo hasta que queden blandos y dorados. Luego, verter el vino blanco y dejar que reduzca.
3. Añadir de nuevo el pollo a la cazuela y cúbrelo con el caldo. Cuando empiece a hervir, dejar durante unos 30-40 minutos a fuego medio hasta que esté tierno.