Paso 1: cortar las pechugas en unas 10 tiras y colocarlas en un bol grande con la leche, la mantequilla, la paprika y el ajo en polvo.
Paso 2: remover bien la mezcla con las manos hasta que todos los ingredientes estén bien integrados. Luego se deja marinar en la nevera mínimo una media hora y hasta un día entero si quieres más sabor.
Paso 3: mezclar los ingredientes secos en otro bol: la harina, la maicena, la paprika y el ajo en polvo. Con un batidor, remover todo bien
Paso 4: ahora sacar las pechugas de la nevera y empezar rebozarlas con la mezcla de harina, luego otra vez con la mezcla de leche, y una vez más con la harina (dos veces en la harina). Hacer lo mismo con todas las pechugas.
Paso 5: cuando se termine el proceso, se llevan a freír en una sartén u olla con un aceite abundante que esté a unos 180 ºC. Dejar que frían 7 minutos y sacarlas del aceite.
Paso 6: una vez fritas, terminar la receta agregando un poco de sazonador al gusto por encima.
Acompañamientos
El pollo frito tipo KFC, tan crujiente, salado y graso, agradece sobre todo acompañamientos y bebidas que refresquen y limpien el paladar entre bocado y bocado.
Como guarniciones funcionan muy bien la ensalada de col, el clásico puré de patata el maíz y las patatas fritas bien crujientes.
También encajan muy bien ensaladas verdes, que aportan frescor y acidez para equilibrar la sensación grasa del rebozado.
En cuanto a bebidas, una cerveza lager clara y fría es el maridaje más fácil. Si prefieres vino, los espumosos secos o, si eres más de bebidas sin alcohol, los refrescos cítricos, las cervezas sin o los tés fríos con limón y las limonadas caseras cumplen el mismo papel.