Esta receta se puede hacer a fuego lento con una cacerola grande, en cuyo caso emplearemos aproximadamente dos horas y media, o utilizar la olla exprés con la que podemos tener el cocido listo en unos 20 minutos.
La noche anterior, en la víspera del cocido, dejaremos los garbanzos a remojo. Como truco, le añadiremos un puñado de sal gorda para que no se encallen en la cocción al día siguiente.
El primer paso es poner a cocer agua fría, en la que incluiremos las carnes y los huesos.
Durante todo el cocido, de principio a fin, iremos retirando la espuma que se vaya formando con una espumadera.
Además, hay que estar pendiente del agua, que iremos incorporando según se vaya evaporando para que nuestro cocido no se quede seco.
El fuego del cocido lo tendremos de una forma continua a media potencia.
Cuando el agua empiece a hervir, añadimos los garbanzos, previamente escurridos y lavados.
Desde que el agua vuelva a hervir, tardarán en estar tiernos entre dos y tres horas, hecho a fuego lento o bien unos 20 minutos en caso de hacerlo en olla exprés.
En una olla aparte, coceremos el repollo, y en otra, chorizos y morcillas, para que no llenen de grasa nuestro caldo.
Cuando el cocido esté prácticamente hecho, incorporamos las patatas y las zanahorias peladas en el puchero del cocido madrileño. Al finalizar el proceso, retiramos las carnes y las servimos en una fuente a la que incorporamos chorizos y morcillas.
Rehogamos el repollo y lo ponemos en una fuente con los garbanzos, las patatas y las zanahorias. Para hacer la sopa, colamos el caldo y añadimos los fideos cuando el caldo empiece a hervir, siendo necesarios dos o tres minutos para los fideos finos.
Seguidamente, serviremos de la forma más tradicional, en tres vuelcos: primero la sopa con los fideos, segundo los garbanzos y las verduras y, por último, las carnes y chacinas.